Triumph hasta no hace mucho era una moto con personalidad propia, uno se cruzaba con una Boneville y podía desconocer el modelo exacto pero sabía que aquello era una Triumph. De un tiempo a esta parte y supongo que razones de mercado mandan, uno se puede cruzar con una Triumph y pensar que lo está haciendo con una japonesa de última hornada o, como en el caso de la nueva Triumph Trophy con una BMW de las grandes salida hace nada de la factoría bávara de BMW.
