Es curioso que, aún hoy, cuando alguien nos cuenta que un sacerdote es motero nos extrañamos, como si moto y ser cura estuviesen reñidos por alguna razón ¿por qué un cura no va a poder ser aficionado a las motos? que yo sepa la iglesia no lo prohibe ni mucho menos y por otra parte es un vehículo para desplazarse, o para divertirse como otro cualquiera. Y sin embargo nos extraña, incluso en algún caso se presentá como algo muy friki o excénctrico. Y así, de excéntrico, fue tachado no pocas veces el reverendo anglicano Bill Shergold por su cariño a las dos ruedas y su deseo de ayudar a los moteros.
