A veces la repulsiva ignorancia y catetismo de los políticos españoles me repatea el hígado cosa mala, y es que estos tíos cuando hablan sube el pan y a una pareja de pobres de solemnidad les nacen trillizos oiga. Y lo malo no es que hablen, que si solo hablasen y lo dejasen así casi que sería bueno, lo malo es que a veces les da por actuar y los despropósitos que pueden surgir de ahí, bueno... creo que raro será el españolito de a pie que no tenga a mano alguno, que muchas veces además, más que para reír son para llorar, para llorar mucho.
