No está mal recordar viejas rutas, aunque hayan sido realizadas hace ya hace largo tiempo y estén por aquí, en el ordenador pendientes de ser publicadas, quizás en estos tiempos de aislamiento y cuarentena por el puto Coronavirus le hagan pasar a alguien un buen rato o sirvan para programar un viaje en moto cuando acabe todo esto, que dicen que no hay mal que cien años dure. Así que vamos a recorrer un trozo de esa frontera salvaje que forman las montañas y llanuras fronterizas entre Galicia y la provincia de León que merece la pena.
