Dicen, dicen los más inocentes, y se lo creen, que en las coordenadas geográficas donde nos tocó nacer el mundo es libre, que podemos pensar como queramos, que tenemos derechos humanos e incluso animales, que somos felices y comemos perdices. No dicen que desde hace ya unos decenios en esta parte del orbe nos tienen alienados, en todos los sentidos, desde el plano educativo, intelectual y hasta de costumbres, nos han enseñado y bien, a ser casta borreguil debidamente adoctrinada, a ser cuidados por los dueños del rebaño, ellos velan y cuidan de nuestro bienestar y nosotros, fieles y dóciles, aplaudimos a rabiar las decisiones de los propietarios. Ahora les aplaudimos que nos pongan una chaquetita reglamentaria para rodar en moto.
