De siempre hubo en este mundo conversaciones de taberna, o de peluquero, que daban lugar a animados debates sobre el tema de tráfico, legislación incluida, no obstante el que empezaba el sesudo debate no solía dar la noticia inicial asombrado del novedoso asunto que traía a colación. Se consideraba, con cierta lógica, que la policía vigilaba el deseable buen hacer de los conductores en carretera y que a quien infringía la ley, lo lógico era que le impusiesen una sanción. A día de hoy el asunto cambió ligeramente. Veamos que tiene su gracia.
