No las pensamos. Aparecen unos vividores que nos cuentan que la libertad consiste en poder decir libremente que eres comunista, anarquista o fascista presentándote a elecciones y nosotros vamos y los creemos, cuando eso solo les afecta a ellos, o sea a un porcentaje bajísimo de la población (menos del 1%). Después esos mismos gilipollas vividores se lian a prohibirnoslo todo ¡Y encima les aplaudimos a rabiar! ¿Alguien se acuerda de cuando se podía circular en moto sin casco? Bien, ahora como ya no saben que prohibir van a por los ciclistas, con la anuencia y el aplauso de todos los demás.
