Lo de este chaval es flipante, pero no deja de ser un reflejo de la clase político empresarial que padecemos (me refieron a empresarios poderosos, no al pobre autónomo que tira para adelante como malamente puede). Se les presenta un niñato chiquilicuatre ofreciendo corruptelas entre ellos y altos cargos y pican como bobos. El caso es que el muchacho se lo pasó en grande hasta que lo pillaron. Y claro, también anduvo lo suyo en el mundillo de las motos más elitista.
